La empresa Electricaribe, de propiedad de la empresa española Gas Natural Fenosa, representa un costo para los contribuyentes colombianos de $ 20.000 millones mensuales, es decir, $ 666 millones diarios, como quien dice, $ 27.750.000 por hora, todo para sostener una empresa en la que los empresarios españoles jamás invirtieron un solo peso en los últimos diez años.

En el gobierno del presidente Iván Duque están sorprendidos porque no saben cómo fue que el Estado se metió en semejante laberinto. Es como si una persona asume la administración de un restaurante que está a punto de la ruina, sin comida, sin cocina y solo con comensales.

Si el Estado consiguiera un comprador, este tendría que invertir más de tres mil millones de dólares para recuperar la empresa.

La inversión con alza de tarifas es una locura, pero sin que el alza afecte a los más pobres, esa podría ser la solución, según se recomienda al gobierno: que sean los usuarios de los estratos altos quienes financien la operación de víctima de la estafa de los españoles.

Uno le da vueltas y vueltas al asunto y no parece existir una solución distinta. Fondear la alta inversión con alza de tarifas para los estratos altos es duro, pero es la única salvación. ¡Qué vaina!