«Maltratados» es la palabra que se repite en los pasillos de la Corte Constitucional, luego de la lluvia de críticas por el fallo que tumbó la prohibición del consumo de alcohol o sustancias psicoactivas en el espacio público.

«Nos sentimos maltratados porque le han dado al fallo un alcance que no tiene», señaló un funcionario de esa corporación a esta sección.

Y lo que más molestos los tiene es sentir que lo judicial está quedando en medio de una pugna política que es totalmente ajena a ellos. Para la Corte, sus decisiones están siendo usadas como caballito de batalla por algunos sectores políticos, que quieren aprovechar la coyuntura electoral, cuando advierten que los jueces no fallan bajo condiciones partidistas. Reitera la Corte que lo que hicieron fue tumbar una norma que contenía prohibiciones absolutas, lo cual no quiere decir que las autoridades no puedan poner límites, reglamentar, controlar, etcétera, el consumo de alcohol o sustancias psicoactivas en lugares públicos. Los magistrados de la Corte dijeron que no es cierto que su fallo incite o provoque fumar marihuana en los parques junto a los niños.

Y parece claro: una cosa es eliminar restricciones a las libertades individuales y otra cosa es considerar a los hombres y mujeres libres ¡una partida de degenerados!