Mi elefante blanco de todos los lunes.

La obra ferroviaria más importante del suroccidente del país está en el limbo: se trata del ferrocarril del Pacífico. Se pretendía reparar la vía férrea para comunicar a Buenaventura-Cali-Zarzal y La Tebaida, en el Quindío; es un tramo de 458 kilómetros, los cuales ya están construidos. La obra fue adjudicada en 1999 por Ferrovías, hoy la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), al consorcio Ferrocarriles del Pacífico por 30 años. En el proyecto se han invertido USD 53 millones.

Durante un par de años, el tren funcionó; sin embargo, la concesión terminó en un litigio jurídico sin fin que tiene desde el 2017 al tren paralizado. La ANI pidió declarar la caducidad del contrato por el incumplimiento del consorcio en sus compromisos, entre otros, mover un millón y medio de toneladas de carga al año, hacer mantenimiento y sacarla de una condición de abandono en varios tramos entre Cali y Buenaventura. Además, sancionó económicamente a Ferrocarriles del Pacífico y debían pagar $ 92.000 millones. Ferrocarriles del Pacífico se defendió diciendo que la falta de operatividad es por problemas de orden público y le exigió al Gobierno brindar seguridad para poder cumplir.

Y estalló el pleito jurídico; y el tren, paralizado. ¡Tuvo razón el Gobierno cuando firmó el contrato a 30 años! ¡Qué barbaridad!