Hace exactamente una semana, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, inició una visita oficial a Washington y uno de sus primeros actos, y quizá el más comentado y seguido por los medios fue este.

En los jardines de la Casa Blanca apareció Macron junto a su anfitrión, el presidente Donald Trump, y las primeras damas, Melania Trump y Brigitte Macron. Pala en mano y hombro a hombro, sembraron un árbol: un roble proveniente de un bosque del norte de Francia, en el que unos dos mil marines estadounidenses murieron durante la Primera Guerra Mundial.

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El árbol fue el regalo de Macron a Estados Unidos, como muestra de unidad y fraternidad; sin embargo, algo inesperado ocurrió: un fotógrafo de una revista local fue este fin de semana a la Casa Blanca para hacerle unas imágenes al roble y ya no estaba.

¿Qué pasó con el roble? ¿Por qué desapareció? Resulta que fue arrancado del jardín de la Casa Blanca y puesto en cuarentena, puesto que se trata de una especie viva, no nativa, que no pasó por los controles sanitarios a su ingreso a Estados Unidos y por lo tanto fue considerado como un riesgo para la fauna y la flora del país. El roble está en una bodega de sanidad y con un pronóstico de supervivencia muy, pero muy bajo.