La Iglesia católica y la Agencia Nacional de Infraestructura libran un fuerte enfrentamiento por los terrenos que hoy ocupa la parroquia de San Francisco Javier en Barranquilla.

Resulta que la Concesión Costera Cartagena Barranquilla construye hace año y medio la Circunvalación de la Prosperidad, una vía de cuarta generación que mejorará la conexión entre Cartagena y Barranquilla. La obra tiene un avance del 95 %, pero no se ha podido concluir porque en medio del trazado de la vía está ubicada la parroquia de San Francisco Javier.

Aunque el Gobierno ha buscado un acuerdo con la arquidiócesis de Barranquilla para la compra del terreno, las diferencias continúan. La situación llegó a tal punto que el arzobispo de Barranquilla, monseñor Pablo Salas, denunció que las obras están poniendo en peligro tanto a la iglesia como la integridad de su párroco y pidió intervención de la Procuraduría.

No parece que Dios esté interesado en bloquear el bien común para favorecer una parroquia cuya ubicación no corresponde precisamente al mandato de la Iglesia, según el cual, ¡Dios está en todas partes!