Estados Unidos está cerrando esta hora las elecciones legislativas.

Se eligen la totalidad de los 435 miembros de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 senadores, además de 35 gobernadores, entre otros. Pero lo que está en juego es más que un cambio de poderes en el Congreso: lo que importa es la gobernabilidad de Estados Unidos y el futuro de la Presidencia de ese país.

Según los datos de los centros electorales estatales, 361 candidatos republicanos de los 470 que podrían acceder a una silla en el Congreso son de la línea del expresidente Trump; con esto, el millonario expresidente probablemente podría armar un Senado controlado por sus republicanos contra Biden antes de la votación presidencial de 2024.

Los republicanos también planean apuntar a Hunter, hijo de Biden, por sus tratos comerciales con Rusia, contra la vicepresidenta, Kamala Harris, y buscarán desacreditar e interrumpir las investigaciones del FBI y del Departamento de Justicia sobre Trump.

Además, le esperarían dos años de álgidos enfrentamientos sobre los presupuestos y el límite de endeudamiento del Gobierno, una crisis que podría agitar aún más a la economía mundial.

Por el otro lado, si a los demócratas no les va tan mal como algunos temen, Biden recibirá un impulso para contemplar si se presenta a la reelección; podrá nombrar jueces federales, lo que le facilitaría el camino para incrementar la protección al derecho al aborto o a los inmigrantes indocumentados.

Además, la comisión del Congreso que investiga la toma al Capitolio y que señala a Trump como principal responsable contaría con un renovado impulso que pondría al republicano en graves aprietos, incluso a un paso de la cárcel.