Un niño se convirtió en la imagen más bella de la ternura. Esperaba a un jugador de Portugal, para saludarlo y gritarle cuánto lo admiraba. Ni siquiera aspiraba a poder abrazarlo, solo quería decirle que era su ídolo, sonreírle y sentirlo próximo. Su sueño era que su héroe supiera que un niño de Portugal confiaba en él y quería algún día ser como él. Pero su ilusión pareció desvanecerse cuando el jugador abordó el bus: el niño estalló en llanto. Alguien le comentó a Cristiano Ronaldo que había un niño llorando porque no pudo saludarlo. Vean lo que pasó cuando Ronaldo se bajó del bus y buscó al niño.

Las cosas bellas y de infinita ternura que solo logran el fútbol y los niños. Qué hermosura y qué belleza.