Un destacado y reconocido dirigente conservador de la costa Caribe explicó de manera amable lo que está sucediendo entre su Partido Conservador y el Gobierno.

Lo explicó de esta manera: ¿qué hacen las parejas cuando están en pleno coqueteo? Primero, se encuentran repetidamente con las miradas del uno al otro; segundo, buscan la manera de aproximarse para iniciar la conversación; tercero, aceptan encontrarse en algún lugar público para tomar un café; cuarto, se toman de la mano y comienzan a conocerse. Y aquí viene lo importante: se necesitan muchos detalles por parte del novio para convencer a la novia de una relación seria, con deberes, sí, pero también con derechos.

Nuestro senador conservador dijo que el novio, es decir, el presidente, tiene que emplearse a fondo para seducir a la novia, es decir, al Partido Conservador.

Cuando yo fui novia, confieso que fui pedigüeña: flores, cartas, más flores, más cartas, frutas, WhatsApp, cenas, detalles no muy costosos, salir a bailar, salir a paseos, viajar, por supuesto, en cuartos separados.

¿Será que la novia, es decir, el Partido Conservador, se conforma con eso? Llegará el día en que digan con ansiedad: «¿Y de aquello qué?». Es que si uno no lo dice… ¡así me casé! ¿Habrá matrimonio en este naciente romance, con la notificación que ha hecho el novio que «de aquello» nada? Me da la impresión de que esa novia es como interesada. ¿Ustedes qué opinan, será que prospera el noviazgo entre el Partido Conservador y el Gobierno?