El 27 de junio de 2019, en Puerto Wilches (Santander) se asignó el proyecto de protección ribereña para los corregimientos de Paturia y Chingalé: consistía en la construcción de muros de contención contra la erosión para controlar las inundaciones que cada temporada de invierno afectan a cientos de familias y cultivos.

La obra se adjudicó con recursos del sistema general de regalías; esto ocurrió bajo el gobierno municipal de José Elías Muñoz.

El contrato fue adjudicado al Consorcio Paturia y Chingalé, actuando como representante legal Leonardo Macías Villalba, con una inversión de $ 8.885.908.638, con un plazo de ejecución inicial de siete meses, al que se le añadió un plazo adicional de cuatro meses.

Además, contó con la interventoría de la Corporación Autónoma del Río Grande de Magdalena (Cormagdalena).

La obra no se entregó porque faltó Chingalé. El actual alcalde de Puerto Wilches, Jairo Toquica Aguilar, afirma que hubo una importante afectación por la fuerza del río Magdalena y los trabajos hechos se perdieron.

Se ha tratado de llegar a acuerdos con la firma contratista, la interventoría y la Alcaldía, ya que existe una demanda en la Contraloría con la intención de que el contratista responda.

Pero como en todos los casos que denunciamos cada lunes, con el apoyo de la Contraloría, la platica voló, voló y voló.

Con todo el dinero que el estado ha perdido en las regalías invertidas y perdidas, tendríamos muchísimo más de los veinticinco mil millones que aspira a recaudar la reforma tributaria. Mi país, mi país, para llorar un rato.