Hoy quedó demostrado que tener un apellido que comienza por la letra A tiene sus ventajas.

El Consejo Nacional Electoral no pudo ponerse de acuerdo para elegir nuevo presidente. Apareció, para lograrlo, la fórmula salvadora del orden alfabético y el magistrado César Augusto Abreu fue elegido.

Por acuerdos políticos, la presidencia del Consejo Nacional Electoral para este año le correspondía al magistrado Jorge Rozo, del partido Cambio Radical, a quien, prácticamente, le boicotearon su elección. Rozo debería obtener mínimo seis de los nueve votos para alcanzar esa dignidad, pero en tres votaciones distintas solo logró cinco votos. En los pasillos del Consejo Nacional Electoral aseguran que esa designación fue boicoteada por el Gobierno nacional, el registrador, Alexánder Vega, y por el magistrado Virgilio Almanza, ficha de la familia Char de Barranquilla, también de Cambio Radical y quien postuló su nombre.

Como no fue posible elegir, el reglamento interno establece que asumirá el primero en orden alfabético y así fue como ganó la presidencia el magistrado de Norte de Santander César Augusto Abreu Méndez, pupilo del poderoso representante liberal a la Cámara Carlos Alejandro Chacón, buen conocedor del reglamento, y que fue clave en la definición de la estrategia para que Jorge Rozo no alcanzara los seis votos y se forzara a una elección reglamentaria y no por votación.

Lo dicho por nuestros abuelos: el que sabe, ¡sabe!