Dos personajes están determinando la crisis actual de la Corte Suprema de Justicia.

En realidad, son varios: uno, el aspirante Fabio Ospitia, que quiere ser magistrado y despierta radical oposición, y el magistrado Hernández, de la Sala Penal, que quiere imponer a Ospitia. Y los enfrenta el magistrado Ariel Salazar, que de ninguna manera acepta a Ospitia como magistrado.

Pero realmente dos personajes intervienen como factores decisivos: primero, la ministra Margarita Cabello Blanco, que tiene sus candidatos, y segundo, José Luis Barceló, expresidente de la Corte, que desde afuera mueve sus hilos. Hay que advertir: no son ni malos ni buenos hilos, son sus hilos. Igual pasa con la ministra.

Pero aquí viene la gran pregunta: ¿qué va a ocurrir si el asunto no se soluciona con la elección de magistrados? Solo hay un precedente como solución: cuando fueron asesinados los magistrados de la Corte Suprema en el ataque al Palacio de Justicia, el entonces presidente Betancur declaró estado de sitio y por medio de ese estado de excepción procedió a expedir decretos-leyes para elegir a los miembros de la Corte. Esa será, en el caso actual, la única salida posible, no existe otra, y sabemos que muchos magistrados quieren que eso sea así.

La versión de lo que está pasando en las Cortes fue revelada por un magistrado de la Corte Suprema, claro, con el ruego de la reserva de su nombre. Y lo hizo con la esperanza de que conocida toda la verdad, ¡la elección ahora sí pueda ser posible! Ojalá lo sea.