Hoy fue radicado en la Cámara un proyecto que busca que los menores de edad envueltos en actos de vandalismo lo piensen dos veces a la hora de acabar con las estaciones de TransMilenio o las fachadas de los edificios públicos; el costo de las reparaciones tendrá que ser asumido por sus padres.

El representante a la Cámara por el Partido Conservador Jaime Felipe Lozada presentó el proyecto y lo defendió en el sentido de que una cosa es marchar y protestar, que es legítimo, y otra, hacer daño en lo ajeno, que es delictivo.

La idea es buena. Es que una cosa es «echar los perros» y otra es que los perros sean pitbull.