El túnel de La Línea fue adjudicado a la unión temporal Segundo Seminario, encabezada por la conocidísima Collins, y de la que forman parte socios mexicanos y españoles.

Esa empresa se ganó el contrato en el año 2008. En el 2014, debían entregar la obra, pero no lo lograron; apenas avanzaron algo. Ante en el incumplimiento, en el año 2015, el Invías declaró su caducidad. Incluso, el Invías hizo efectiva una póliza de cumplimiento por $ 60.000 millones.

Ante las diferencias entre la empresa contratada y el Invías se convocó un tribunal de arbitramento. Ese tribunal reconoció que al contratista se le debían realizar algunos pagos por la obra que alcanzó a ejecutar. La constructora quedó inconforme y decidió demandar a la nación por $ 24.000 millones. Esa demanda acaba de ser fallada por el Consejo de Estado: ¡sentencia a favor del Invías! ¡Collins recibió lo que debía y no se le debe pagar más!

Y el director del Invías, Juan Esteban Gil, al conocer el fallo, que es última instancia, gritó: «¡Yupi, ganamos!». Y así termina el pleito.