Gran preocupación por motivos de salud tiene el Gobierno frente a la marcha indígena que viene hacia Bogotá.

La minga, conformada por cerca de diez mil personas, no está manejando adecuadamente los protocolos de bioseguridad: el virus puede circular sin control por entre los marchantes, es un peligro real de un contagio masivo.

Aunque el país está bajo emergencia sanitaria, que prohíbe las aglomeraciones de más de cincuenta personas, la movilización indígena no está atendiendo esa ni otras exigencias como distanciamiento social, uso adecuado del tapabocas y lavado constante de manos.

El Gobierno dice que respeta el derecho a la protesta pacífica, pero ha sido enfático en advertir que los promotores de la minga deben garantizar que atienden las medidas de bioseguridad para no provocar contagios de coronavirus.

El Gobierno dijo que no queda duda de los intereses políticos que se mueven detrás de los promotores de la marcha.