Desde cuando anunciaron su decisión de abandonar a la familia real británica, el príncipe Harry y su esposa, la actriz estadounidense Meghan Markle, han cambiado su lugar de residencia en reiteradas ocasiones.

Primero, en suelo británico; luego, se trasladaron a Canadá, y recientemente, por iniciativa de Meghan, la pareja habría terminado viviendo Los Ángeles, donde ella busca retomar su carrera en la actuación. Y hasta ahora todo el mundo los ha recibido con los brazos abiertos, pero Estados Unidos tiene a su presidente Trump; cuando se enteró de que la pareja residirá permanentemente en suelo estadounidense, el señor Trump dio un portazo en la cara a la pareja con el siguiente mensaje:

«Soy un gran amigo y admirador de la reina y del Reino Unido. Se informó que Harry y Meghan, quienes abandonaron el Reino Unido, residirían permanentemente en Canadá. Ahora han dejado Canadá para venir a los Estados Unidos. Sin embargo, el país no pagará su protección de seguridad. ¡Deben pagar!».

Es una cuenta pendiente que Trump se está cobrando: Meghan, como actriz, en la época de campaña presidencial juró abandonar Estados Unidos si Trump quedaba presidente. Meghan y Harry, por medio de un portavoz, enviaron la siguiente respuesta a Trump, clara y contundente:

«Ya se han hecho arreglos de seguridad con fondos privados».

¡Tenga!