Cada año, la Presidencia de la República otorga la condecoración José Ignacio de Márquez al Mérito Judicial, que exalta a los mejores profesionales de la Rama Judicial por sus servicios excepcionales y su consagración a la administración de justicia.

El evento es organizado por tradición por el Consejo Superior de la Judicatura y la condecoración es apetecida y atractiva no solo por el prestigio que les da a quienes la reciben; los presidentes de las altas Cortes galardonados con la categoría de oro no reciben ningún tipo de estímulo económico, pero los funcionarios en las categorías de plata y bronce reciben un premio inolvidable: un año sabático con sueldos pagos y una matrícula en la institución educativa de su preferencia.

Pero este año, los ocho premiados con la categoría de bronce y los cinco premiados con plata no recibirán ningún tipo de estímulo. El Consejo Superior de la Judicatura tomó esa decisión en atención al decreto presidencial de austeridad.

Presidentes de las altas Cortes no estuvieron de acuerdo con esta determinación. Y tienen razón; ojalá la revisen.