La pólvora, descubierta por los chinos hace 14 siglos, es un tradicional elemento para las celebraciones en todo el mundo. En buena parte del mundo, es parte importante de la recepción de Navidad y Año Nuevo.

Pero así como los fuegos artificiales celebran la vida, la pólvora manual provoca muerte y heridas entre niños y mayores, y llena de temor y angustia al mundo animal. El humo y las vibraciones de la pólvora explosiva son fuente de sufrimiento, extravíos, accidentes y muertes en animales domésticos y silvestres; también, de padecimientos físicos, mentales y emocionales en adultos mayores, niños y personas con alguna condición especial del espectro autista.

Algunos de los daños que la pólvora manual puede provocar son: 1. pérdida de la capacidad auditiva, 2. inmunodepresión, 3. efectos en el sistema respiratorio, pánico, trastornos de ansiedad, abortos, muerte súbita y alteraciones de comportamiento. Además, al quemarse, la pirotecnia libera contaminantes atmosféricos y acuáticos potencialmente tóxicos para humanos y animales.

La senadora Andrea Padilla, líder animalista, lanzó hoy la campaña «Cielos en calma» con la que busca exhortar a gobernantes, instituciones públicas y empresas privadas, y público en general, a que no usen pólvora en sus celebraciones.

La senadora Padilla asegura que «la evidencia médica indica que los animales sufren por las explosiones de la pólvora debido a sus sentidos agudos y pueden verse gravemente afectados por el estrés que les causan».

Consejo de Navidad: cuida a tus niños, se pueden quemar. Cuídate tú, te puedes lesionar. Cuida a tus mascotas, los afecta muchísimo el estrés. Y cuida tu casa, ¡se puede incendiar!