Resulta que el pasado mes de noviembre la sala recibió una comunicación de la mesa directiva de la Cámara de Representantes en la que se les notificaba de la vacancia absoluta de la curul de Jesús Santrich en el Congreso.

Con esta comunicación, la Corte ya tenía todo listo para enviar el proceso que se adelanta contra Santrich por narcotráfico a la Fiscalía General de la Nación, puesto que no siendo ya congresista, la Corte Suprema pierde su competencia.

¡Pero vean la sorpresa! La misma Sala de Instrucción recibió otra comunicación de la mesa directiva de la Cámara de Representantes asegurando que la vacancia en la curul de Santrich era una falta temporal. Con estas comunicaciones tan contradictorias, la Corte no pudo tomar ninguna decisión y, por el contrario, le tocó pedirle a la Cámara que aclare cuál es efectivamente la situación del disidente en el Congreso.

En el caso Santrich, pues, nadie ve nada claro.