En una bodega de Fontibón permanecen almacenados elementos de la Secretaría de Seguridad y del extinto Fondo de Vigilancia y Seguridad; se trata de motos, carros del Ejército, vehículos de la Policía, CAI móviles, cámaras de seguridad que cumplieron su vida útil o que se compraron y nunca se usaron, y las 100 motos eléctricas compradas en la administración de Gustavo Petro por más de cuatro mil millones de pesos para la Policía de Bogotá y que jamás se utilizaron; se encuentran olvidadas entre el óxido y el polvo hace nueve años.

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Todos estos elementos de seguridad están avaluados hoy en mil setecientos millones de pesos. Aunque el Distrito alistaba un remate de estos bienes, por razones de seguridad y tras lo sucedido con los chalecos comprados por el fondo de vigilancia que terminaron en manos de delincuentes en Medellín y se usaron para asaltar una bodega de oro, el Distrito tomó la decisión de destruir todos esos bienes.

Este año quedará contratada la siderúrgica para la disposición final de los elementos de seguridad cuando ya estén convertidos en chatarra.