Vean la historia de una sanción.

El director del IDU, Diego Sánchez, tendría que responder con su pecunio por dos polémicos nombramientos: el del bachiller William Blain, que como asesor del director Sánchez se gana $ 17 millones, y el de la falsa arquitecta Liliana Mejía, que ostentaba el segundo cargo más importante del IDU. Luego de un informe de auditoría, la Contraloría de Bogotá encontró 11 presuntas faltas disciplinarias y posible detrimento patrimonial por más de $ 363 millones.

La suma tasada por la Contraloría obedece a los salarios pagados a los polémicos funcionarios que desempeñaron sus cargos sin el lleno de requisitos.