Caín odió a su hermano Abel y según la Biblia, ahí comenzó «un sentimiento profundo e intenso de repulsa hacia alguien que provoca el deseo de producirle un daño o de que le ocurra alguna desgracia».

Pastrana contra Samper, Samper contra Pastrana; Uribe contra Santos, Santos contra Uribe; Gaviria, aislado. La política colombiana no está exenta de odios, especialmente entre quienes fueron presidentes de la República. Por culpa de esa antipatía no se pudo realizar hoy una reunión de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, en la que tienen asiento los exmandatarios.

El tema por tratar era trascendental: la demanda de Nicaragua contra Colombia, ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, por supuestos derechos en la plataforma continental que generan las islas colombianas de San Andrés y Providencia. Para el próximo 20 de este mes, el Tribunal de La Haya convocó a audiencias con Colombia y Nicaragua. El litigio existe desde hace muchos años, pero ya se produjo un fallo contra Colombia que el país no ha aplicado y Nicaragua exige que sea reconocido a pesar de la renuncia de Colombia como país miembro del tribunal.

 

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En épocas anteriores, a pesar de los enfrentamientos muy duros entre expresidentes como Alfonso López Michelsen y Misael Pastrana, la comisión se reunía en el Palacio, por considerar sus miembros que el interés de la nación estaba por encima de rencillas personales. Las opiniones y los consejos de la asesora no obligan al jefe del Estado, pero que las peleas entre ellos priven al mandatario de tener la asesoría de quienes durante sus gobiernos enfrentaron el tema del litigio con Nicaragua es absolutamente incomprensible.

Los expresidentes olvidan la histórica frase del jefe militar y político Benjamín Herrera al pactar la paz y concluir la Guerra de los Mil Días en el siglo XIX: la patria debe estar por encima de los partidos.