La intranquilidad y la angustia rondan esta noche a la gran mayoría de los honorables congresistas. El motivo de tanto nerviosismo no es un proyecto de ley ni tampoco una reforma constitucional; es el regreso a las sesiones presenciales en el Capitolio lo que está generando la desazón.

Resulta que el próximo miércoles, los 107 senadores y los 171 representantes tienen que asistir obligatoriamente al Capitolio para la elección de los magistrados de la nueva Comisión de Disciplina Judicial que reemplazará al Consejo de la Judicatura; solo tienen excusa quienes tienen prescripción médica o son mayores de 65 años.

¿Recuerdan que hace 15 días, tras una reunión de la plenaria de la Cámara se reportaron diez contagiados, lo que obligó al presidente del Senado y de la Cámara a extremar las medidas y volver a la virtualidad? Ojalá, ojalá que la historia no se repita.