La Cámara da vía libre al proyecto que permite que un ciudadano escoja su apellido entre el del papá y el de la mamá.

Por iniciativa del representante liberal Juan Diego Echavarría y respaldado por los parlamentarios María José Pizarro y Gustavo Londoño, la plenaria de la Cámara aprobó en segundo debate el proyecto que permite que el orden de los apellidos de un recién nacido sea por consenso entre ambos progenitores y no como viene sucediendo, que el primer apellido es siempre del padre. Pero si en últimas no hay consenso entre padre y madre, se hará un sorteo para determinar cuál de los dos apellidos irá primero en el nombre del menor.

Esto me recuerda la historia del señor que se llamaba Chuchumeco Pérez y pidió cambio de su nombre; el notario le preguntó qué nombre quería registrar y el hombre le respondió: ¡Chuchumeco Rodríguez!