Lo que pasa dentro de la estación de policía de Usaquén es una de esas historias que solo ocurren en nuestro país.

Vean: en noviembre de 2017, empezaron los trabajos de reforzamiento estructural y adecuación de instalaciones para poner en funcionamiento la estación de policía de Usaquén, ubicada sobre la calle 165, al norte de Bogotá.

 

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Se destinaron $ 7400 millones para los trabajos que terminaron en 2018, pero la obra no ha sido recibida oficialmente por la Policía Metropolitana debido a la mala calidad de los trabajos. El propio contralor de Bogotá, Andrés Castro, visitó el lugar y encontró techos con abolladuras y en otros lugares ni siquiera encontró el techo instalado; constató que los ascensores no funcionan, que las paredes están agrietadas y que la tubería no está cubierta adecuadamente.

La evaluación hecha por la Contraloría de Bogotá calcula en más de seiscientos millones de pesos el daño que debe ser resarcido por el contratista, Consorcio Interventores de Usaquén.

¿Saben qué es lo peor de todo esto? Que la policía no tuvo más remedio que ocupar las instalaciones de la estación, pese al lamentable estado en que se encuentran, para así atender a medio millón de habitantes de la localidad de Usaquén. Increíble que esto pase en Bogotá.