Don Rufino José Cuervo fue un extraordinario filólogo, vicepresidente de la República a finales del siglo XIX y uno de los más eruditos conocedores de la gramática latina. Resulta que en su testamento, don Rufino dejó una curiosa voluntad, dejaba su herencia a un obrero tipógrafo que debía reunir las siguientes condiciones: ser bogotano, de reconocida honradez, pobre y padre cabeza de familia. Quien resulte escogido recibirá cada año diez millones de pesos, del rendimiento de un inmueble que forma parte del legado.

Los interesados tienen plazo hasta el 8 de octubre para inscribirse. Los requisitos se pueden consultar en la página web <www.integracionsocial.gov.co>.

 

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El tema del testamento de don Rufino José resucitó porque el Concejo de Bogotá reglamentó que se debe hacer una convocatoria pública para seleccionar al heredero y le encargaron la tarea a la Secretaría de Integración Social.

No lo olviden: obrero, tipógrafo, padre de familia, pobre y honrado. No parece difícil.