El regaño que le propinó hoy la Corte Suprema de Justicia al Consejo Superior de la Judicatura tiene pocos antecedentes, por no decir ¡ninguno! El malestar de la Corte tiene que ver con la decisión del Consejo Superior de la Judicatura de suspender términos en las demandas de adopción cuando no hayan sido admitidas, es decir, que solo se podrían tramitar las demandas ya admitidas. Como se sabe, esa decisión obligó al Gobierno nacional a darle facultades especiales a la Procuraduría General para tramitar procesos de adopción en el entendido de que sobre todos los derechos figuran los derechos de los menores.

Pues la Sala Civil de la Corte Suprema de Justicia le envió una dura carta al Consejo Superior de la Judicatura en la que le manifiesta su profunda preocupación por haberle cerrado la puerta al trámite de los procesos de adopción que no hayan sido admitidos, lo que obligó al Gobierno a otorgarle esa facultad a la Procuraduría, que obviamente aprobó el trámite de adopciones.

Lean lo que textualmente dijo la Corte:

«La sala expresa su hondo malestar sobre el particular, por las consecuencias que ello puede generar en un Estado de derecho, por la afectación que puede traer para la autonomía e independencia judicial, porque son los jueces quienes en forma expresa e inmediata deben decidir sobre las adopciones. Su competencia es constitucional y legal. Asignar esa atribución a los procuradores, los convertiría en jueces y partes, aspecto que riñe con el anunciado principio democrático de la autonomía e independencia judicial». Ante semejante reclamo de la Corte, ¿saben ustedes qué decisión tomó el Consejo Superior de la Judicatura? Pues en la nueva prórroga que acaba de hacer de los términos judiciales, desde hoy y hasta el 10 de mayo, decidió incluir los procesos de adopción y abrió la puerta para que se adelanten de manera virtual. El regaño de la Corte no solo sirvió, sino que revivió la pregunta: si la ley ya eliminó la Judicatura, ¿por qué no se aplica? ¿Y qué hacen ahí cuatro miembros cuyo periodo ya se venció?