Rápidos y peligrosos: nuevamente, decenas de jóvenes protagonizan los denominados piques ilegales en la capital.

Cada martes, jueves y viernes se dan cita por medio de redes sociales; en vías principales, en espacios peatonales, en cualquier calle de la ciudad ponen a rugir los motores de vehículos acondicionados para alta velocidad. Mujeres y hombres forman parte de grupos donde la pasión es la adrenalina, el vértigo y la velocidad.

La Policía intensifica los operativos ante este escenario donde los afectados no solo son los vecinos que soportan el estruendo de los motores a altas horas de la noche, sino los conductores de otros vehículos, los peatones y los mismos correcaminos.

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Muchos son sancionados y sus vehículos inmovilizados, pero parece no importarles, ¡siguen en las carreras!