Les recordamos cómo comienza la «Crónica de una muerte anunciada», de Gabriel García Márquez:

«El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5:30 de la mañana […]». Lo interesante de la crónica de Gabo es que la muerte de Santiago no es el final, sino el comienzo del cuento y eso es exactamente lo que ocurre con la reforma tributaria: todo indica que a la reforma la van a «matar» en el Senado y la Cámara.

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Pero, como en la historia de Gabo, lo importante ahora es lo que viene. Con un déficit fiscal superior a noventa billones de pesos, como nunca antes había tenido nuestro país, estamos en riesgo que las grandes calificadoras nos bajen el grado de inversión, lo que significaría un brutal encarecimiento del crédito a la nación.

Y la crónica termina así: «[…] después entró en su casa por la puerta trasera, que estaba abierta desde las seis, y se derrumbó de bruces en la cocina». ¡La crónica de una muerte anunciada!