A dos semanas de concluir las sesiones del Congreso, el proyecto que reglamenta los pliegos tipo para licitaciones espera la conciliación del Senado y la Cámara para ser ley.

El proyecto garantiza que la contratación estatal se rija por selección objetiva y transparente, y no por los llamados pliegos sastre o hechos a la medida del proponente. La iniciativa fue aprobada en sus cuatro debates en Senado y Cámara, pero la conciliación fue necesaria porque la Cámara aprobó un mico-gorila, peor que King Kong. Sugerido, obviamente por interesados en seguir con el serrucho, la Cámara aprobó que la mano fuera local y los proveedores, regionales. Ciertamente, ese fue un autogolazo contra el sentido de la ley.

Han pasado meses y meses, y nada. Ojalá el Congreso no sea instrumento de quienes se oponen a que se acabe la corrupción de los pliegos hechos a la medida, de aspirantes, claro, ¡locales y regionales!

Estamos a 11 días de la terminación de las sesiones ordinarias.