Hay consenso en que trabajar desde la casa es la fórmula más segura de reactivar sectores económicos, con el menor riesgo de contagio.

El Ministerio de Trabajo alista un decreto con fuerza de ley, al amparo del estado de emergencia, para reglamentar el trabajo en casa. Pero el asunto no es fácil, están en juego muchas de las normas laborales que rigen las relaciones entre empleadores y trabajadores. Por ejemplo: ¿cómo se establecerá el horario de trabajo? ¿Qué pasará con las horas extras, dominicales y festivos, cuando se realizan tareas desde la casa? ¿Quién asumirá los costos de la conectividad y el pago mensual del servicio de internet? ¿Quién va a garantizar que el espacio de trabajo en la casa sea el adecuado y cuente con las condiciones apropiadas para desempeñar las labores, como sucede con el trabajo presencial? ¿Cómo se van a garantizar las condiciones de salud ocupacional y bienestar? ¿Habrá que modificar los tradicionales reglamentos internos de trabajo en las empresas?

Como ven, el asunto no es fácil y por eso un equipo jurídico del Ministerio de Trabajo está metido de cabeza diseñando el nuevo decreto.