El jefe exparamilitar, Salvatore Mancuso, está ahora en una encrucijada que podría cambiar su destino.

Uno: el Gobierno Trump podría deportar a Mancuso hacia a Colombia y no a Italia, como estaba previsto. Dos: que la moción de urgencia de los abogados de Mancuso prospere y el exparamilitar no sea deportado a Colombia, con lo cual su caso quedaría en manos del Departamento de Justicia. Tres: Mancuso se podría quedar en Estados Unidos, como un hombre libre y protegido por ese Gobierno, e incluso podría pedir el traslado de su familia a ese país; Mancuso podría apelar a la Convención Contra la Tortura, que ha sido respetado por Estados Unidos en casos como el de Juan Carlos Sierra, alias «el Tuso», o Carlos Mario Aguilar, alias «Rogelio»: amparados en la Convención Contra la Tortura pudieron quedarse en ese país con sus familias. Este camino podría implicar que Mancuso siga detenido en Estados Unidos por meses.

El Gobierno Trump dio un plazo de 14 días para hacer efectiva la deportación a Colombia, en caso de que no prospere ningún recurso, lo cual pondría a Mancuso en un avión, rumbo a Colombia, el próximo viernes 11 de septiembre.