La Superintendencia Financiera pidió sorpresivamente a los bancos no repartir utilidades y la solicitud crea inquietud y malestar en el sector financiero.

La Superfinanciera les dice a los bancos que antes de pensar en la distribución de utilidades deben aprobar lo que técnicamente se denomina como una prueba de estrés. Es un examen para verificar qué tan vulnerables están frente a algunos riesgos como un deterioro en la cartera o una caída en los depósitos; también se trata de verificar la calidad de las inversiones, el capital y el estado de las reservas.

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La petición de no repartir utilidades es, claro está, por ahora. Los bancos que pasen la prueba tendrán que enviar el proyecto de distribución de utilidades a la Superfinanciera 30 días antes de su aprobación.

No cabe duda: se trata, ciertamente, ¡de una prueba de estrés! Los cambios en la banca en épocas de pandemia.