Cuando Jennifer Arias llegó hace tres años a la Cámara de Representantes como parlamentaria por el Meta, su belleza no pasó desapercibida: 1,72 de estatura es una medida que la hizo sobresalir en el Congreso y la normatividad clásica de 90-60-90 parece que también la cumple.

Y es que esta llanera de pura cepa fue señorita Meta para el Reinado Nacional de Belleza en 2007. Desde aquel entonces, ya se perfilaba como caudilla de la región. Ese liderazgo se consolidó con el apoyo del expresidente Álvaro Uribe años después. Tanto fue así, que se convirtió en jefe de campaña del actual mandatario, Iván Duque, en los Llanos Orientales.

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Aunque por los pasillos del Congreso se hablaba sobre su poco recorrido político, con sus intervenciones en la Comisión Séptima, a la que perteneció, se encargó de disipar dudas sobre su real capacidad como legisladora.

«La belleza es algo muy relativo, a algunos les puedo parecer bella, a otros no, pero lo importante es demostrar inteligencia y por eso les digo a todas las mujeres que no crean eso de que las bonitas son brutas, todas somos bellas e inteligentes y podemos llegar hasta donde nos propongamos».

De su gestión en la presidencia de la Cámara depende si en ella se puede aplicar o no el adagio popular.