Tradicionalmente, los presidentes de Estados Unidos acostumbran enviar un saludo de año nuevo. Siempre han sido mensajes llenos de optimismo y buenos deseos.

Pero como toda regla tiene su excepción, este nuevo año, el tradicional estilo se rompió. El presidente Trump decidió imponerle su propio sello al saludo y comenzó haciendo mucho énfasis en que él sí está trabajando por estos días: […].

Después, le puso un tono agridulce a lo que va a ser este 2019: […].

Y para cerrar, envió un mensaje entre líneas para las próximas elecciones presidenciales en su país: […].

¿Ustedes qué dicen? ¿Será que está pensando en la reelección?

A buen entendedor, pocas palabras.