El Gobierno le impuso los santos óleos al Fondo Financiero de Proyectos de Desarrollo (Fonade), entidad que durante sus casi cincuenta y un años de historia impulsó varias obras de infraestructura en el país.

Desgraciadamente, Fonade no se escapó de los escándalos de corrupción. Incluso se llegó a decir que era el fortín de los tristemente célebres Ñoños, los exsenadores Bernardo Elías y Musa Besaile. Pues el Fonade ya es historia. Ahora se llamará Empresa Nacional Promotora del Desarrollo Territorial (ENTerritorio)… y para evitar cualquier riesgo de corrupción, se modificó su estructura: la junta directiva estará integrada por el director de Planeación, tres representantes del presidente de la República y tres miembros independientes, designados por el director de Planeación. Además, el director de la nueva entidad asistirá a la junta con voz, pero sin voto.

Y es que el presupuesto que maneja la naciente entidad no es nada despreciable: casi tres billones de pesos anuales.