El presidente Santos no se aguantó las ganas y al entregarle hoy al expresidente Belisario Betancur la medalla de plata con la Cruz de Calatrava y el título de colegial honorario de la Universidad del Rosario, lanzó sus pullas a uno de sus antecesores.

Durante la ceremonia, que fue de consagración de colegiales de número en la Universidad del Rosario, el presidente Santos lanzó indirectas directas a alguno de sus antecesores. Cuando se estaba refiriendo al poder que se marchita y se acaba, Santos dijo que quería seguir el ejemplo de Belisario Betancur, quien estaba sentado a su lado, de no entorpecer ni interferir en el trabajo de su sucesor ni mantenerse aferrado al poder. El presidente Santos, sin mencionar nombres de expresidentes que hoy por hoy están en campaña política, dijo lo siguiente:

«Yo espero seguir su ejemplo. Usted nunca ha querido entorpecer ni interferir el trabajo de sus sucesores ni ha querido mantenerse aferrado al poder. Me imagino que con su sonrisa de sabio burlón debe reírse en sus adentros de algunos de sus sucesores cuando los ve encaramados en las tarimas de las plazas públicas, tratando de mantener un pedacito de ese poder que a usted hace mucho tiempo dejó de trasnocharlo».

Luego de escuchar esta indirecta del presidente Santos, nuestra periodista Francy Sepúlveda le preguntó no una sino cuatro veces al expresidente Belisario su reacción sobre esta mención. Su respuesta confirmó plenamente lo que dijo el presidente, vean y escuchen:

«No me di cuenta, como estoy en la Academia, esas noticias llegan muy tarde, pero no estoy enterado, pero es que soy sordo, como Beethoven y como Goya».

La sordera de Beethoven comenzó cuando tenía apenas 28 años; a los 31 ya había perdido el 60 % de su sentido más importante: el oído, y a los 46 perdió totalmente el sentido de la audición. Eso hizo que Beethoven se alejara gradualmente del mundo público. Murió a los 56 años, totalmente sordo. Su inmortal «Quinta sinfonía» comenzó a componerla cuando tenía apenas 34 años, y duró cuatro años en construir su obra maestra. Y nadie explica hoy cómo un hombre que está perdiendo el oído logró componer semejante maravillosa obra musical.

¡Qué fantasía! Y bueno sería que para la tranquilidad y el bienestar del país, nuestros expresidentes fueran como el inmortal Beethoven, no que fueran grandes músicos… ¡que fueran sordos! Ja, ja, ja, ja.