Más de mil millones de personas usan WhatsApp en el mundo; la aplicación sirve para comunicar preguntas, respuestas y opiniones.

Ha servido para relaciones personales, amorosas, amistosas, empresariales, industriales, hasta para espionaje o para actividades delictivas. Pero lo que acaba de pasar en la política colombiana no tiene antecedentes conocidos: una relación política y personal de alta importancia la sostenían el alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, y el senador Carlos Fernando Galán. Peñalosa tuvo en Galán su más importante soporte político para ganar la Alcaldía de Bogotá.

Durante la campaña en 2015, Peñalosa abrió un chat para coordinar su campaña y naturalmente incluyó al jefe de Cambio Radical en Bogotá, el senador Carlos Fernando Galán. Ganó la Alcaldía y Peñalosa abrió un nuevo chat con sus más cercanos colaboradores para coordinar acciones de gobierno; en este chat fue incluido el senador Carlos Fernando Galán.

El senador, como uno de los artífices que fue de la victoria de Peñalosa, tenía la opción de opinar sobre diversos asuntos del gobierno distrital en el chat que administrativa personalmente el alcalde Peñalosa; pero algunos de los asesores de Peñalosa se sintieron incómodos con la presencia de Galán en las conversaciones del alcalde. Una mañana, hace pocos días, galán abrió el chat del gobierno distrital y se sorprendió con la leyenda:

«Usted ha sido eliminado de este grupo»

La sorpresa de Galán, por supuesto, fue mayúscula, no solo porque el administrador del chat era Peñalosa, sino porque pensó que el alcalde ha debido llamarlo y decirle que lo iba a eliminar del chat. Además, Peñalosa no lo ha llamado por teléfono desde entonces, y Galán tampoco lo ha querido llamar. Este incidente de Peñalosa con Galán lo conocen hasta ahora muy pocas personas, entre otras, yo misma, hoy me lo confirmaron.

«Amores que se fueron, amores peregrinos, amores que se fueron dejando en mi alma negros torbellinos». Hasta mañana, que descansen, ja, ja, ja… «Amores que se fueron», ja, ja, ja.