Por mandato de una ley aprobada en 2017, en cada comienzo de una legislatura debe haber una sesión de capacitación para los senadores y representantes sobre la ética de la función congresional.

Esto ocurrió hoy en la plenaria del Senado: al comenzar la sesión, el presidente de la Comisión de Ética del Senado, John Jairo Roldán, anunció que un experto en el tema, el doctor Rubén Alberto Duarte, les iba a dar una breve capacitación sobre ética.

La parte triste de la historia es esta: al comienzo de la intervención no había sino 21 senadores y ninguno le prestaba atención al instructor. «La ética es política y la política es ética, como dijo Aristóteles en la antigua Grecia», dijo el profesor, pero nadie le escuchaba. Habló entonces el vicepresidente, Miguel Ángel Pinto, para rogarles a los senadores silencio y atención; no hubo ni lo uno ni lo otro.

La senadora Clara López hizo también un vehemente llamado a sus colegas para que entendieran que la ética no es solo el fondo del comportamiento, sino la forma.

El cuórum subió a 69 asistentes y el bullicio era mayor: senadores hablando por teléfono; otros, pegando carteles en favor de la legalización de la marihuana; otros, en corrillo; uno más, Inti Asprilla, sentó a su pequeño hijo en el escritorio de su curul.

El número de asistentes subió a 80 en momentos en que el orador exponía la forma como se aplica la ley de ética a los congresistas, pero la bulla fue mayor; nuevamente, intervino el vicepresidente Pinto para que los senadores hicieran silencio.