El país sigue esperando que el Congreso reforme algún día el sistema de salud y pueda poner punto final al desorden y la corrupción que se refleja, en general, en la mala atención de los pacientes, sin desconocer excepciones de algunos hospitales y clínicas con lucimiento en sus servicios.

Parecía que el proyecto de reforma a la salud de Cambio Radical y con mensaje de urgencia del presidente Iván Duque podría establecer un modelo de atención integral, regionalizada, con EPS específicas por zonas y no distribuidas sin ton ni son por el país, con un mecanismo de monitoreo de la contratación y herramientas para dignificar las formas de contratación del personal de la salud, pero una pelea interna en Cambio Radical entre el autor, Fabián Castillo, y Carlos Fernando Motoa, adversarios claros dentro del mismo partido, frustró el trámite de la reforma a la salud: se acusaron mutuamente de reformar radicalmente el proyecto con firmas dizque falsificadas, dizque plagiadas, que yo no propuse eso, que me engañaron, que no fui yo, que sí fue usted…

El senador Motoa propuso archivar el proyecto de reforma; no la archivaron, pero sí la aplazaron hasta la próxima legislatura. Eso, en lenguaje parlamentario, ¡es lo mismo