El mundo es cada día más aterrador: calles vacías, sitios turísticos desolados, vías desiertas, comercios cerrados, personas encerradas… Los cierres de fronteras y las cuarentenas impuestas en casi todos los países por la pandemia de coronavirus producen unas imágenes de desolación nunca antes vistas en este planeta. Vean, por ejemplo, lo que está pasando en Nueva York, epicentro del coronavirus en Estados Unidos; normalmente, sus calles viven colmadas de gente, en especial porque esta ciudad tiene la mayor población flotante del mundo: son entre veinte y veinticinco millones de personas que cada año visitan Nueva York. Hoy, sitios históricos, como Times Square, la Quinta Avenida o Central Park son lugares que asustan por su soledad, lugares fantasma.

En Europa ocurre lo mismo: París, una de las ciudades más visitadas del mundo, hoy, totalmente sola; miren lo que pasa hoy en sus calles y sitios icónicos como los Campos Elíseos o la Torre Eiffel. Pero no es solo París, vean Madrid; ya se cumplen 20 días de aislamiento. Los callejones de la Gran Vía, o la icónica Puerta del Sol, o cualquiera de sus principales avenidas, todo, vacío; todo, solo; todo, triste.

Moscú, otro de los grandes sitios turísticos del mundo y una ciudad con más de trece millones de habitantes, en agonía; casi muerta de soledad y frío. Vean Estambul, en Turquía: una ciudad de dieciséis millones de habitantes, en el estrecho del Bósforo, que actúa como puente natural entre Europa y Asia, y que habitualmente tiene sus calles inundadas de residentes y turistas; hoy, parece, como las grandes ciudades, un lugar de otro planeta.

Y qué tal el panorama de Pekín, la inmensa capital de China, que tiene más de veintiún millones de habitantes, y cada año recibe más de cinco millones de viajeros: soledad, desolación. O Shanghái, la ciudad más grande de China y centro financiero del país, con más de veinticinco millones de habitantes: irreconocible.

En Latinoamérica, la cosa no es distinta, miren las calles de Buenos Aires, una de las capitales más visitadas del continente. Y lo mismo pasa en Lima, en Río, en Santiago. Vean el mensaje que envió hoy al mundo la Alcaldía de Bogotá.

¡Nadie soñó jamás, ni ninguna película de terror tuvo jamás un guion tan aterrador!