Comienza el Estado a apretarse el cinturón para reducir el tamaño de sus gastos. La primera que empezó con el apretón de cinturón fue la Superintendencia de Sociedades; allí establecieron una especie de pico y placa para ahorrar energía en el uso de los ascensores: entre las nueve y las diez de la mañana se suspenderá de manera rotativa la operación de los tres elevadores que hay en la entidad.

En otros despachos, se apagarán los computadores automáticamente cuando se dejen de utilizar por más de cinco minutos.

La orden del ejecutivo es utilizar eficientemente y al máximo los recursos disponibles. Iguales medidas se adoptarán pronto en otras entidades públicas.