El proyecto de ley que extiende los llamados pliegos tipo a todas las obras que adjudica el Estado para evitar que las licitaciones sean amañadas para favorecer a determinados contratistas, solo tendrá conciliación en marzo del año entrante, cuando el Congreso de la República retome sus actividades legislativas.

Los textos de Senado y Cámara son diferentes y por eso el proyecto debe ser conciliado. El problema es que en el trámite en la Cámara, el representante de San Andrés Islas, de Cambio Radical, Jorge Méndez, introdujo un mico gigantesco que consiste en que sean consultados con los alcaldes y gobernadores.

A este mico-gorila se oponen no solo la Sociedad Colombiana de Ingenieros y la Cámara Colombiana de la Infraestructura, sino el propio exvicepresidente Germán Vargas Lleras, quien fue el que implementó la figura de los pliegos tipo en todas las obras que estuvieron a su cargo en vivienda, vías y aeropuertos para evitar que los mandatarios locales adjudicaran las obras a los financiadores de sus campañas y amigos contratistas.

Según Vargas Lleras, si la ley sale con el mico aprobado en la Cámara, se perdería lo alcanzado en la lucha contra la corrupción y derogaría de tajo el decreto que el presidente, Iván Duque, expidió en abril de este año y que solo cobijaba al sector de infraestructura. Lo que llama poderosamente la atención es el interés que tiene el representante Jorge Méndez en que los pliegos tipo sean consultados con los municipios y que no sean decididos autónomamente por Colombia Compra Eficiente, como lo defienden el jefe de su partido, Germán Vargas Lleras, y los gremios de ingenieros e infraestructura.

El contralor general, Carlos Felipe Córdoba, se empleará a fondo para que el texto que finalmente se apruebe sea el que aprobó el Senado y no el de la Cámara, con su mico-King Kong.

No puede ser, además, que un miembro de Cambio Radical, como el representante Jorge Méndez, sea quien desbarate la gran obra en este sentido del jefe de ese partido, Germán Vargas Lleras.