La siguiente es la historia de la doble calzada La Virgen-La Cemento, que se construiría en la salida norte de Bucaramanga y que conduce a la costa atlántica.

Su construcción se adjudicó por concesión en el año 2006; se hizo por medio del Instituto Nacional de Concesiones (INCO), hoy, la ANI, al Consorcio ASA (Autopistas de Santander).

La obra beneficiaría a miles de habitantes de los municipios de Rionegro, Girón, Lebrija y Bucaramanga.

Se instalaron dos peajes: uno, en Lebrija y otro, en Rionegro, pero después de diez años, el concesionario solo había construido la cuarta parte de las obras que contractualmente debía construir en cuatro años.

Ante el incumplimiento, la ANI decidió liquidar el contrato de concesión y mediante un convenio, hacerle entrega al Instituto Financiero para el Desarrollo de Santander (Idesan), tanto de la administración de los peajes de Lebrija y Rionegro como de la terminación de las obras, pero se descubrió que los diseños de la obra estaban mal y el Idesan tuvo que contratarlos nuevamente. Este año, licitó las nuevas obras por un valor de $ 104.000 millones.

Y para rematar, la licitación está embolatada por irregularidades y direccionamientos en el comité evaluador que escoge el ganador entre los proponentes.

Han pasado 15 años y los usuarios siguen pagando los peajes… Mi país, mi país…