Hay ofertas que a veces le hacen a uno que se pueden aceptar o rechazar, ¡pero hay unas que no se pueden aceptar ni rechazar!

Eso le pasa al exsenador del MOIR Jorge Enrique Robledo; el expresidente Álvaro Uribe dijo que votaría seguro y con gusto por Diego Molano, quien fue ministro de Defensa en el gobierno Duque, pero luego agregó: «Si me pregunta: “¿Votaría por Jorge Enrique Robledo? Respondería, humildemente, porque el bien común está por encima de todo: yo también votaría por Jorge Enrique Robledo”».

Pero contrario a lo que ocurría en otras épocas, cuando los uribistas decían: «Voto por el que diga Uribe», para Jorge Enrique Robledo, en cambio, el dilema sería el siguiente:

¿Qué pasa si le dice sí a Uribe? Se le vendría encima toda la izquierda, que lo ha acompañado toda su vida en su actividad pública; gran pérdida política.

¿Y qué pasa si le dice que no a Uribe? Sería, por lo menos, una actitud de descortesía, frente a un acto amistoso de un expresidente.

Robledo optó por el único camino no vanidoso, ni antipático, ni mesiánico que tenía: ¡no está aspirando!