La Cámara de Representantes se quedó sin antivirus. El gran riesgo es que la falta de antivirus podría generar que todos los proyectos que están en trámite se pierdan… y las ponencias también están en riesgo.

Por una parte, delincuentes informáticos podrían secuestrar los datos; por otra, se perdería la eventual confidencialidad de todos los archivos. Ese fue el origen de WikiLeaks: lo que hizo Assange fue aprovechar precisamente la falta de seguridad y de protección de documentos confidenciales y hacerlos públicos.

Digamos que esos son los graves riesgos tecnológicos. Lo absolutamente vergonzoso es que los funcionarios encargados no pagaron el agua y la cortaron; no pagaron los teléfonos y los suspendieron; no pagaron internet y lo interrumpieron. Y ahora, lo que faltaba: no renovaron los contratos de seguridad informática y están en riesgo todos los documentos archivados. ¡Ave María!