Hace más de seis años permanece abandonada en el occidente de Bogotá la que iba a ser la sede más moderna de la Policía.

Se trata de una obra que se adjudicó a finales del 2010 y hoy, 8 años después, como tantas obras que se inician en este país, es una mole de cemento y acero oxidado. La herencia es de la administración de Samuel Moreno, quien le entregó el contrato a la firma Castell.

Camel S. A. S., con el compromiso de que en 15 meses se entregaría. Claro que no fue así. Parece que, por fin, la obra será concluida. El distrito adjudicó el contrato para terminarla por un valor de $ 127.000 millones. Lo irónico es que costará casi tres veces más de lo que se convino en el contrato inicial.

Cosas que no ocurren sino en el país del Sagrado Corazón. ¡Fácil saber cuál es! Sagrado Corazón de Jesús, ¡en vos confío!