La Corte Suprema de Justicia acaba de admitir una increíble demanda.

El exmagistrado auxiliar José Reyes Rodríguez Casas se declara en esa demanda como víctima de quien fuera su propio jefe: el exmagistrado Gustavo Malo, quien fue condenado a nueve años de prisión por el entramado criminal del cartel de la toga.

El exmagistrado auxiliar Rodríguez Casas tenía a su cargo las investigaciones que cursaban en la oficina de su exjefe contra los exsenadores Álvaro Ashton y Musa Besaile, pero Malo le pidió su renuncia, el 30 de julio de 2015, alegando que tenía un mal desempeño laboral.

El exmagistrado auxiliar le dijo a la Corte que esa desvinculación laboral le afectó su buen nombre y denunció lo siguiente: «Fue un hecho acordado en la empresa criminal para garantizar la efectividad de las ilegales promesas y tratos efectuados con el senador Musa Besaile, con el fin de que su proceso no fuera tramitado en debida forma».

Recuerden que a Gustavo Malo lo condenaron en agosto por los sobornos que les cobró a Ashton y a Besaile para torcer las investigaciones en su contra. Según la Corte, Malo y los otros participantes del cartel de la toga cobraron $ 3200 millones para desviar los casos mencionados.

La Sala de Primera Instancia de la Corte Suprema ha admitido como víctima al exmagistrado auxiliar señor Rodríguez Casas, destacando que él no busca un resarcimiento económico; dice textualmente la sala que «su interés propende por obtener la verdad, que no medie impunidad, y establecer quién debe responder por eventuales daños generados».

El también exmagistrado auxiliar de la Corte Iván Velásquez, exjefe de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, es el defensor de Rodríguez Casas, quien actualmente se desempeña como funcionario de la Procuraduría General de la Nación.

Lo que en últimas pretenden los exmagistrados Velásquez y Rodríguez es probar que el señor Gustavo Malo también cometió el delito de prevaricato por acción, al despedir a su auxiliar como uno de los compromisos que pactó con el cartel de la toga.

Malo fue condenado por los delitos de concierto para delinquir, cohecho propio y prevaricato por omisión.