El ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, podría terminar siendo el culpable del hundimiento de la reforma tributaria.

En el Senado, la reforma no parece correr peligro, pero en la Cámara, la oposición a Carrasquilla es absoluta. Los voceros de los partidos —el mayoritario Partido Liberal con 35 representantes y Cambio Radical con 34— están en oposición y dicen que la arrogancia y la intemperancia de Carrasquilla va a producir el hundimiento de la reforma en las sesiones extras que comienzan el lunes. El Partido Verde, el Polo y los grupos independientes también están en oposición al Gobierno. No está claro si los representantes no acudirán a las sesiones extras o si asistirán para exponer sus críticas al ministro de Hacienda por las actitudes que ha asumido contra el Congreso, que los mismos dirigentes consideran absolutamente antidemocráticas.

Como ven, la reforma se halla en estado de coma en la Cámara y —¡quién lo creyera!— el ministro de Hacienda será el sepulturero.