El proyecto de ley de la llamada prima Uribe fue sometida a una liposucción antes de ser votada en tercer debate en la Cámara de Representantes.

Se le cambió de nombre por el de «prima para la productividad» y se planteó una liposucción, en el sentido de que el beneficio se pagará solo a empleados que devengan hasta 1,5 salarios mínimos, es decir, $ 1.243.000, y que se limitará solo a trabajadores que estén estudiando.

Pues ni con esa lipo se convenció a los cacaos del Consejo Gremial; anunciaron que insistirán ante el Congreso para que el proyecto sea archivado antes de que comiencen las discusiones del salario mínimo. A este, se suma un concepto negativo del Ministerio de Hacienda; al proyecto lo califican de antitécnico e irreal por la falta absoluta de recursos para atenderlo.

Mejor dicho, todo indica que la prima Uribe está agonizando.