A medida que avanza el escrutinio oficial de los votos para la elección de parlamentarios, crece la incertidumbre: unos se hunden y otros se salvan.

Por cada hora que pasa, a unos les aparecen votos que no figuraron en el escrutinio de mesa; a otros se les desaparecen los votos que les habían adjudicado al cierre de la votación… y todo eso modifica, de una hora a otra, la composición del Senado que se había hecho la misma noche de la elección.

El caso más sorprendente es el del movimiento cristiano del Valle, denominado Colombia Justa Libres. Vean: el 11 de marzo, los escrutinios de mesa reportaron que no había alcanzado el umbral, pero en los escrutinios oficiales le resultaron más de treinta mil votos. Con esos resultados parciales, el movimiento cristiano tiene derecho por lo menos a tres curules, y esas tres curules desplazarían a tres candidatos que parecía que ya tenían la credencial en la mano. Los perjudicados serían Soledad Tamayo, del Partido Conservador; Jorge Eliécer Guevara, de Alianza Verde, y Gloria Inés Flórez, de la lista de Gustavo Petro. Todo esto ha provocado que el nerviosismo se apodere de los candidatos que fueron la última votación de sus partidos, por ejemplo, en el Centro Democrático, John Harold Suárez, exalcalde de Buga; en Cambio Radical, el veterano Antonio Guerra de la Espriella; en el Partido Liberal, el exministro Rodrigo Villalba, y en el Partido de la U, Maritza Martínez.

Ojalá no ocurra lo que le pasó al movimiento cristiano MIRA: ¡tres años y medio después de las elecciones de 2014, le dieron las curules para los últimos cuatro meses de la legislatura del 2018!